Según la clasificación de los elementos primordiales, existen dos principios activos (los equivalentes al Yang oriental y al aliento divino bíblico): el Aire y el Fuego. El primero es un catalizador, el segundo un actor de cambios violentos.
Los signos de aire comparten la naturaleza de su elemento: trabajadores, pacientes, negociadores, fieles a su causa, de personalidad ligera, carácter alegre, optimistas por naturaleza, más dados a proyectar que a realizar, emocionales, compulsivos.
Como el aire, llenan los espacio que les ocupan: son eficientes, pero con pocas aptitudes para el liderazgo, y prefieren el trabajo compartido, el trato de igualdad, la cooperación y la negociación para resolver conflictos. Saben hacer de un enemigo un aliado, y harán que las victorias parezcan una derrota para no ofender ni llamar a revancha.
En el amor, son pacientes y entregados; su pasión posee una fuerza particular, pues son incapaces de separar lo físico de lo sentimental, y rara vez emprenden una relación en la que no se encuentren comprometidos en más de un nivel.
¿Te parece familiar está descripción? Los signos de aire son Géminis, Libra y Acuario.
Los gemelos se relacionaban simbólicamente con el principio de la pureza alquímica: una transformación de lo material en espiritual, de la masa en aire.
La balanza era la herramienta más usada por los alquimistas, y su funcionamiento (pensaban) se basaba en el equilibrio, en la medición de la materia contra el aire.
Acuario, aunque se relaciona con el agua, es un signo de aire porque su personaje central (el aguador) convierte a las aguas en aire al sacudirlas.
Imagen | Magiamania













